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EN MI BARRIO
Vengo aprendiendo a caminar por las calles de mi barrio, reconozco que me da bronca de sólo pensar que me voy a embarrar, sólo atino a putear.
Voy protestando, hablo un rato sola. Un día cualquiera me puse zapatillas, caminé por el barro y miré a mi alrededor.
Los pinos de la vereda de enfrente me asustan, pienso que cuando se venga una tormenta se va a caer uno encima de mi casa.
Luego pongo “onda”, escucho a los pájaros, veo las hormigas voladoras que llegan dos días antes de la primavera, las cucarachas que hacen nidos en los pinos y a principios de octubre se meten en las casas. Allá, un poquito a la derecha los pibes juegan a la pelota en un campito inventado.
En la esquina de mi casa se vende droga, los sábados por la tarde aparecen los que van a la cancha del Deportivo, tocan bombos se drogan y toman de todo. Los nenes juegan con el ritmo que escuchan y gritan ¡la murga! ¡la murga!; ellos no saben que los muchachos ya están en “cuete” o “en pedo”.
Yo, como buena vecina le digo a los chicos chorros que se porten bien y ellos dicen
-Sí doña, está todo bien-
Y… sí… me da mucha bronca el barro. Yo sigo mirando a mi alrededor.
Otro día me pongo las zapatillas, aspiro el olor a flores de primavera, en otoño dejo que las hojas se amontonen en mi casa.
No me enojo cuando no viene el basurero, total ya pasará el pibe de la carreta; le doy un peso y tira la basura cerca del colegio de mi hijo, después la naturaleza hace lo suyo, las ratas se comen todo lo que no sirve y encima enferman a algunos de los vecinos.
No importa, me gusta mi barrio. Yo… sigo poniendo “onda”. Sueño que tomo un terreno y construyo una huerta para los chicos chorros, así no le roban a nadie; me digo, me repito, me convenzo y sigo aprendiendo a caminar en el barro; a veces me duelen los pies, me enojo, pero como acumulé tanta “onda”, sigo creyendo que mañana vendrán las cotorritas en el verano y comerán las semillas negras que tienen los árboles siempre verdes. Pero…que mala leche cuando escucho a esa señora que le dice al hijo -¡Dale tarado, caminá! ¿siempre tan boludo vos? y me hierve la sangre y quiero poner “onda” pero… se me pianta un lagrimón, como dice el tango.
Cuando viene la noche prendo una vela para que mis ángeles no duerman.
merlo, bs as
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